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martes, 6 de septiembre de 2011

Inventario:


–¿Jugamos?

–Tu zapato izquierdo está en la puerta del baño y el derecho está dado vuelta a los pies de la cama, con los cordones atados –decís.

Este es tu juego, el inventario de la ropa es tu manera poética de saldar las deudas de la noche anterior. Algunas veces me pregunto si te fijás dónde cae la ropa. Desde la cama veo la punta del zapato izquierdo asomada en la puerta del baño; el otro pie no se ve pero más tarde se hará el inventario y se lo buscará al final de juego.

–Tu remera está en aquel rincón, sobre tu sandalia izquierda –digo y señalo.

–Tus medias están enredadas en el cubrecama –decís.

–Y tu corpiño también.

Cuando te encontré disfrutabas del hastío de los hombres, ¿qué ha cambiado que ahora puedo entrar en tu vida, en tu casa, y jugar este juego?.

–Tu camisa en el ropero.

–Tu pantalón abajo de la cama.

–Tu vergüenza en el baño.

–Tu virginidad en la memoria.

Seguimos. Ahora es momento de disfrutar. No de buscar respuestas. Después llegará el adiós. Nos vestiremos en silencio. Vos irás al baño. Y Te quejarás de los enredos en el pelo. Yo me pondré el zapato izquierdo, el de la puerta del baño, y después el derecho que está dado vuelta, junto a la cama, con los cordones atados.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Iguana: En uno de los universos paralelos hay iguanas enormes. Grandes como los edificios más grandes. Torpes como pueden ser los animales que no saben manejar un cuerpo que creció sin freno. Tienen ojos que son como nuestra luna vista de lejos, lenguas tan largas como cualquier línea de subte y, por añadidura, sus colas puede ser como una línea ferroviaria que una todo un continente. Cuando tienen sed, se beben lagos en un parpadeo y cuando ponen sus huevos la tierra tiembla dos días seguidos por el impacto del huevo al caer. En ese mundo paralelo los seres humanos son mosquitos. Son pequeños, molestos, están por todas partes, zumban, chupan sangre y molestan a las pobre iguanas que de vez en cuando hacen justicia y se libran de su flagelo engulléndolos con sus lenguas.

martes, 30 de agosto de 2011

Inmortalidad:

El hombre busca la inmortalidad. Para esta vida, para la otra; cualquier tipo de inmortalidad: escrita, sonora; como sea, el hombre quiere ser recordado. Hace dos siglos, tras ensayos randomizados y experimentación fase 5 se conoció la vacuna Ab aeternum que prolongó la vida hasta el límite de la capacidad celular: 163 años. Nadie moría antes, al menos por enfermedades. Pero pronto se vio el primer efecto adverso. A los 109 años las personas se deprimían. Se trató de ocultar pero, como en las antiguas películas de zombis, la peste se esparció. La vacunación masiva se detuvo, pero el daño no. Las personas al cumplir 109 años se deprimen y suicidan; algunos con métodos cruentos, otros dejan de alimentarse. Hoy leí que un hombre cumplió 110 años y aún es feliz. Eso nos da esperanza. Se cree que es por el arroz que consume. Pero no se sabe nada más.

domingo, 28 de agosto de 2011

Se agrega la letra I al diccionario que crece en ALEGORÍAS o todo lo contrario:

Intención:
Palabra sin ningún significado que usan las personas para justificarse cuando deberían haber hecho algo y no lo hicieron.


Intuición: Segmento en que se divide el día. Desde hace 3 años, una secta de bioquímicos sostiene que el día ya no tiene 24 horas. Afirman que tiene alrededor de 21 horas, minutos más o menos. No poseen ningún marco teórico que les permita poner en marcha un experimento con el que demostrar su hipótesis. Y mucho menos han desarrollado la capacidad de repetir dicho experimento. La prueba, para ellos, está en el cansancio, el hastío, el mecanicismo, el tedio, el aplastamiento que causa levantarse cada día a trabajar.

jueves, 25 de agosto de 2011

Se agrega a la sección LIBROS AJENOS, algo de poesía ajena, sin análisis, sin comentarios, se encontrarán frente a frente con poesías de Evangelina Aguilera, Jorge Chiesa y Fabián Iriarte que tienen mucho que decir.

domingo, 21 de agosto de 2011

Una nueva entrega de la columna del diario La Capital de Mar del Plata. El diccionario llegó a la letra I, se lee en Alegorías y todo lo contrario

domingo, 14 de agosto de 2011


Herencia:

En la intersección de la calle Rivadavia con la calle Corrientes, donde siempre a las parejas les preguntan si les pueden hacer 5 preguntas cortas sobre la ciudad de Mar del Plata, un hombre lleno de tatuajes y aros en la cara, me entregó esta breve encuesta anónima:

Seleccione una y sola una de las siguientes opciones que le gustaría se validara en el transcurso de la próxima semana:

1) Heredará de una abuela su longevidad y próspera vida

2) Heredará de un tío su auto extranjero del año 1939

3) Heredará de su padre su enorme cuenta bancaria

4) Heredará de un amigo su bodega

Se la entregué y el hombre de los aros y tatuajes, sin mirar qué había elegido me dio otra hoja. Para que la leyera en mi casa, dijo, y me la dio. A continuación la transcribo:


Si eligió la opción número 1 será un pobre paria idealista, tan infeliz ante la adversidad como inmune a las gripes. Morirá por agotamiento, con los ojos y el cuero del cuerpo gastado de tanto usarlo, pero morirá solo, sin sus seres queridos, quienes lo despreciaran por pobre y, por sobre todas las cosas, por beodo, aguafiestas y ostentoso parlanchín de una salud de hierro.

Si eligió la opción 2 sepa que el auto tardará una semana en tener un desperfecto que le obligará a buscar repuestos que ya no existen y por tanto a comprarlos e importarlos desde un país europeo donde contraerá una extraña enfermedad, que, por su débil salud, lo mantendrá postrado hasta el día de su muerte. Por supuesto que será llevado de la funeraria al cementerio en su auto importado recién arreglado.

Si eligió la opción 3 sepa que la fortuna y el dinero de nada le servirán, porque al salir del banco será atropellado por un anciano que maneja un hermoso auto de colección

Si eligió la última opción será feliz, tendrá una considerable fortuna que hará con su propio esfuerzo, comprará un hermoso auto que todos envidiaran, viajará, tendrá hijos y todo lo que desea, salvo que siempre, pero siempre, se acordará de ese amigo con el que quisiera brindar cada vez que se siente feliz.