viernes, 28 de enero de 2011

Un microrelato publicado en http://rafagasparpadeos.blogspot.com ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Error histórico - Sebastián Chilano -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- -Y a ti te digo, Pedro: sobre esta piedra construiré mi iglesia -dijo Jesús. ---------------------------------------------------------------------------Pará un poco, ¿me estás tomando el pelo? -se quejó Pedro. Era un juego de palabras: Pedro y piedra significan la misma cosa. Jesús, descubierto en su ironía, no pudo contener la risa.

domingo, 23 de enero de 2011

Nueva seccion: relatos - microcuentos - ideas y otros. Se suman definiciones para crear un diccionario. Fue publicado en http://rafagasparpadeos.blogspot.com ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Una mujer -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Después de cinco días de atraso, sola, decidió faltar al trabajo y se hizo el test. Le dio negativo. No estaba embarazada. -Es una suerte ser invulnerable. Es una suerte no arruinarse la vida -le mintió al silencioso espejo.

domingo, 9 de enero de 2011

Nueva sección: relatos - microcuentos - ideas y otros - con el tiempo se convertirá en un "Diccionario". Este relato fue publicado en http://brevesnotanbreves.blogspot.com/2011/01/plagio-sebastian-chilano.html?spref=bl ------------------------------------------------------------------------------------------ Plagio - por Sebastián Chilano ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Jonás, muy enojado, buscó a Jesús, ya resucitado, y lo increpó. Sos un copión, le dijo. Jesús no le contestó. Estaba relajado. Como en el camarín al final de una obra de teatro, ya lo habían bañado, lo habían perfumado, le habían dado la vacuna antitetánica (por los clavos), y él solito se habia puesto un pijama estampado con ramas de olivos para, de una buena vez, acostarse a dormir. La indiferencia de Jesús irritó aún más a Jonás. Pero Jonás sabía que la culpa no era del chancho, como se decía por la época en las calles de Judea, sino de quién le da de comer. Así que Jonás buscó a Dios. Cuando lo encontró se quejó ante él con voz amarga. Mi historia ha sido plagiada, le dijo, has vuelto a usar mi argumento: me hiciste pasar tres días en el vientre de la ballena y ahora repetiste la fórmula con Jesús: lo dejaste tres días en el sepulcro y después lo sacaste, creo que no es justo. En su sabiduría infinita, Dios lo miró y le pidió que le nombrara un solo escritor de los pasados y de los por venir que no cayeran en la tentación de repetir una buena idea. Jonás, derrotado, se fue silbando bajito, o masticando bronca, depende de la versión que dio cada evangelista.

martes, 4 de enero de 2011

Nueva sección: relatos - cuentos - microcuentos - ideas - y otros - con el tiempo se convertirá en un "Diccionario" ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- "Refutación de la sexualidad en altamar" Sebastián Chilano ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Pasaban meses sin tocar tierra. Con suerte, conseguían abordar una goleta en altamar; sin suerte, debían abastecerse en alguna isla desierta o en un puerto con poca milicia. Incluso en tierra, la mayoría del tiempo los piratas estaban rodeados de otros hombres. Ni que hablar durante la navegación: las mujeres traían mala suerte mar adentro. Incluso preferían encontrar una nave repleta de enfermos antes que mantener a las mujeres que apresaban en sus piraterías. Luego de violarlas, las tiraban por la borda sin piedad ni misericordia. A veces ni siquiera las violaban. Los escritores fueron quienes cambiaron la historia de los piratas. Y no todos los escritores, sino aquellos que nunca navegaron y crearon con sus palabras una leyenda de romanticismo alrededor de los bárbaros. Los escritores que fueron verdaderos marinos no hablan de amor. Ni Conrad ni Melville lo hacen. Los otros crearon al bravo filibustero que dejaba conquistar su corazón por una mujer enemiga. Así el Tigre de la Malasia recorrió con distinta suerte las costas de Borneo tras su amada Mariana. Así, los piratas pasaron de los libros al cine y fueron cada vez más cuidadosos de su imagen y sus amores. Pero la realidad fue otra. Muy distinta a las novelas de aventuras de nuestra infancia. ¿Qué sería de esos hombres hoy? ¿Qué pensarían de las leyes de unión civil en tierra? ¿Volverían al mar después de conocer su existencia?