domingo, 30 de octubre de 2011

Nosotros: Ella dobla la ropa que hace un rato tiré contra la pared. Ella mira las camisas, están, estaban, planchadas. No me dice nada. No hay nada que decir. Deja una camisa sobre la cama. Sé que va a plancharlas todas de nuevo. Sé que no se va a quejar. Agarro la camisa, abro la ventana y la tiro a la calle. Desde el cuarto piso tarda un rato en caer. Ella se para a mi lado a mirar. Tiene mucho cuidado en tocarme apenas lo necesario para que su presencia me perturbe. Cuando la camisa cae sobre el asfalto, se separa. Sé que va hacia la puerta, sé que llama el ascensor y baja. La veo. Espera paciente que pase un auto y levanta la camisa de la calle. No me mira. Sé que vuelve al edificio, sé que está doblando la camisa en el ascensor y que la va a dejar en el lavarropas para lavarla. Sé, también, que yo debería saltar desde el balcón. Pero tengo miedo de quedar vivo, de que ella baje y me levante con mucho cuidado, me suba y con delicadeza me deje en la cama, para primero curarme las heridas y después darme de comer.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Negruzco:


El paciente dijo que cagó de un color raro.
–Me descompuse –dijo–. Se me bajó la presión y sentí que me moría. Llamé a la hija de mi mujer.
–¿De qué color? –interrumpió el médico de cabecera.
–Negruzco –dijo el paciente.
Uno de los practicantes negó con la cabeza.
–No existe esa palabra –dijo el practicante.
–¿Cómo? –preguntó el médico de cabecera.
–Que la palabra negruzco no existe.
–¿No? –se sorprendieron al mismo tiempo el paciente, el médico y los otros practicantes.
–Si quieren mañana les traigo el diccionario.
–Si, claro –dijo el paciente–. Aunque espero que mi salud no dependa de la existencia de esa palabra.

domingo, 23 de octubre de 2011

Navidad:

Su mujer viajó para las fiestas. Él se sentó a comer en el sillón frente al televisor. Solo tenía puesto el calzoncillo y un par de medias negras calzadas en ojotas de playa. Su cena era comer directamente de la lata de duraznos. Al día siguiente se lo comentó a un compañero de la oficina, y al contarlo no le pareció tan liberador como la noche anterior. Al contrario, le pareció triste. Tan triste que le dieron ganas de llorar por ese desconocido hombre solitario.

viernes, 21 de octubre de 2011

Melancolía: Lugar de donde vuelvo al despertar

Miedo: Sensación aprensiva que experimenta algunos seres humanos ante la cercanía de agujas o médicos. En medicina: sensación de algunos médicos ante la cercanía de algunos pacientes o familiares.

domingo, 16 de octubre de 2011

Medusa


En mitología: Una de las tres Gorgonas, a quien la diosa Atenea transformó sus cabellos en serpientes y le permitió a sus ojos convertir en piedra lo que deseara. Perseo le cortó la cabeza. Hasta aquí la historia oficial. La otra historia cuenta que Medusa petrificaba muy seguido con su mirada y que algunos escultores aprovecharon esa virtud para conseguir material gratis. Cuando Medusa petrificaba a alguien, ellos iban, le daban unos pocos retoques con el cincel y se proclamaban autores de tales maravillas. Esta es la verdadera historia de Medusa, que cuenta, además, que murió en la pobreza, olvidada, sola, y sin el reconocimiento del público ni de los museos.


jueves, 13 de octubre de 2011

Apuntes sobre la novela de Gesualdo Bufalino "Las mentiras de la noche" y notas sueltas sobre "Tommaso y el fotógrafo ciego" en la sección: Libros ajenos. Sobre su escritura dice: “...lo inacabado es mi musa predilecta, toda mi vida ha sido un coito interruptus, una hilera de impulsos amputados, de ineluctables esterilidades...”


miércoles, 12 de octubre de 2011


Médico

Según Ambrose Bierce, en su Diccionario del Diablo, médico es alguien a quien lanzamos nuestras súplicas cuando estamos enfermos, y nuestros perros cuando nos hemos curado.

Se puede agregar que médico clínico es todo aquel que, aún habiendo rendido una especialidad, es considerado por sus pares, la sociedad, y por sí mismo, como el médico recién salido de la universidad que nada cura y todo lo resuelve administrando pastillas indicadas por las grandes corporaciones de laboratorios extranjeras y por algoritmos escritos al norte de la frontera de México por expertos contables detrás de sus escritorios y con la vista fija en sus planillas variables de computadoras.

Así mismo se puede considerar médico cirujano a todo aquel que mediante el uso de cuchillo, sierra y separadores, puede poner en una bandeja el problema o enfermedad de su paciente, lo mismo que un carnicero puede poner en el plato de la balanza un kilo de nalga para que admiremos el buen estado del producto involucrado en la transacción comercial.

jueves, 6 de octubre de 2011

José María Marcos escribió en su blog un comentario sobre las novelas "Furca. La cola del lagarto" publicada en 2010 y su continuación "El geriátrico" publicada en 2011. Les dejo el enlace: "Nosotros en el futuro" Y la semana pasada Leticia Martin en sus Reseñas del blog "cada día falta menos" declaró sin más que el querido Furca es un hijo de puta, entre otras cosas.

martes, 4 de octubre de 2011

Lógica:

La inquisición sostenía que a toda persona sospechada de estar poseída por el Diablo se la debía atar de pies y manos y arrojar a un lago o estanque cercano. Si la persona en cuestión salía del agua se demostraba de forma irrefutable su complicidad demoníaca y se la condenaba a morir en la hoguera. Si la persona en cuestión no lograba salir del agua, su alma inocente subía a los cielos donde era recibida con beneplácito por Dios. Alguien o todos en algún momento debieron entender que el resultado final era el mismo: la muerte. Por lógica, nadie se animó a decirlo.

domingo, 2 de octubre de 2011

Hoy en el diario La Capital de Mar del Plata. La columna que sale en el suplemento de cultura, entre otras definiciones 

Ludópata:

Mientras almorzábamos, un gato trajo en la boca una paloma que cazó en le patio. Se puso a mordisquearla frente a nosotros. Las mujeres gritaron y el gato ni se inmutó. No se comía la paloma. La mostraba, como una ofrenda. Tomé nota: el 5 es el gato, el 29 la paloma, el 18 la sangre, y el 47 el muerto. Terminé de almorzar y crucé a la quiniela. Jugué los cuatro números para reducir el margen de error. Le pregunté al agenciero si el cazador era algún número. Lo buscó y encontró que era un número de tres cifras. No lo jugué, tampoco soy un adicto al juego. En el trabajo me puse los auriculares y con disimulo escuché el sorteo. Casi puteo cuando escuché el primer premio de la Nacional. Y no me pude contener cuando en Provincia salió el mismo número. El 35, el pájaro. Me insulté a mí mismo. A mi estupidez. ¿Cómo no lo jugué? Cualquier idiota se hubiese dado cuenta. Uno no acierta porque no quiere.