sábado, 10 de diciembre de 2011

Hace un tiempo, no mucho, tenía una estúpida fantasía que en realidad no quería que se realizara pero si se daba, se daba.

Esto es: subir a un avión, sentir turbulencia, buscar con la vista a otros pasajeros y ver a John, a Jack, a Pecas y entonces reclinar el asiento y esperar ser uno de los que sobreviviera a la caída del 815 de Oceanic Airlines para pasar unos días de descanso (no tanto) en una isla tropical con osos polares y un ruidoso humo negro.

Pero con el sabor agridulce del final de la serie, el paso del tiempo y la lectura de la novela “Barajas” cambié mi fantasía por otra quizás más tangible: conocer a Carolina Blanco, a Carol Blanc, a Caroline Weiss o como quiera que se llame. Voy a probar mi suerte la próxima vez que viaje a Madrid y estoy seguro que la voy a ver.

Creo que la voy a reconocer enseguida. Algo me va a decir que es ella sin mirar ninguna identificación ni nada. Yo no sé si será la forma de su culo, el tono en el que me hable cuando le pida que pase la película “Perdidos en Tokio” o porque se agarré una teta al ver a una monja, no sé cómo, pero la voy a reconocer. Por eso estoy pensando qué le voy a decir. Hasta ahora se me ocurrieron un par de cosas.

Espero que no se ofenda si le pregunto si el capitán del avión es su ex marido Martín y si, como creo, no se ofende, seguro le haré algún guiño para darle a entender que la conozco. Algo como “¿Cómo están los gallos para la riña en la cabina?” o “Janela Preta, ¿es o se hace?” Yo sé que Carolina me va a entender. Lo único que me da miedo es que no esté ella, que esté Nelly Olson o alguna otra como ella.

De esta mujer habla la novela “Barajas” de Alejandra Zina, de una azafata que cuenta su historia en un viaje rutinario desde Buenos Aires a Madrid. De esta mujer se desprenden cosas que nos hablan de las mujeres, de la relación con los padres, del heroísmo, de un trabajo con mil rumbos. Claro que también la novela habla del amor y no por nada hay cuatro capítulos que intentan una clasificación de género. A saber:



“Hay hombres que se arrodillan a tus pies”


“Hay hombres que te quieren sin besar”


“Hay hombres que te dejan y ya está”


“Hay hombres que te quedan en la piel”

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