domingo, 15 de enero de 2012


Recuerdos:


Mamá se quedó en casa. Sola. Haciendo la comida. O barriendo. O las dos cosas. O llorando, no sé. Papá me arrastró de la mano y salimos a la calle. Habían discutido. Mamá en un momento gritó. Papá gritó más fuerte. Mamá lloró. Papá no. Caminamos en silencio. Mucho. Y papá sólo me habló para decirme “Esperá acá”. Entró en agencia de quiniela. Por el vidrio, detrás de los números, vi que hablaba con una mujer. Se abrazaron y al separarse ella estaba llorando, como antes mamá. Papá no. La mujer me vio y yo me alejé del vidrio. No sé por qué, pero entendí que no me tendría que haber visto. La mujer salió. Papá se quedó en la puerta. “Tenés suerte”, me dijo la mujer. “Tu papá te quiere más que a nada en el mundo”. Quiso tocarme la cabeza y retrocedí. Se volvieron a abrazar. Papá pidió disculpas. Ella le dijo que lo esperaría, por si se arrepentía. Papá dijo que no volvería. Ella dijo que lo sabía. Volvimos caminando en silencio. Yo sentía que papá no quería volver a casa. Que no quería comer la comida de mamá. Lo pregunté quién era esa mujer y papá me contestó que no era nadie.


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