domingo, 4 de septiembre de 2011

Iguana: En uno de los universos paralelos hay iguanas enormes. Grandes como los edificios más grandes. Torpes como pueden ser los animales que no saben manejar un cuerpo que creció sin freno. Tienen ojos que son como nuestra luna vista de lejos, lenguas tan largas como cualquier línea de subte y, por añadidura, sus colas puede ser como una línea ferroviaria que una todo un continente. Cuando tienen sed, se beben lagos en un parpadeo y cuando ponen sus huevos la tierra tiembla dos días seguidos por el impacto del huevo al caer. En ese mundo paralelo los seres humanos son mosquitos. Son pequeños, molestos, están por todas partes, zumban, chupan sangre y molestan a las pobre iguanas que de vez en cuando hacen justicia y se libran de su flagelo engulléndolos con sus lenguas.

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