martes, 6 de septiembre de 2011

Inventario:


–¿Jugamos?

–Tu zapato izquierdo está en la puerta del baño y el derecho está dado vuelta a los pies de la cama, con los cordones atados –decís.

Este es tu juego, el inventario de la ropa es tu manera poética de saldar las deudas de la noche anterior. Algunas veces me pregunto si te fijás dónde cae la ropa. Desde la cama veo la punta del zapato izquierdo asomada en la puerta del baño; el otro pie no se ve pero más tarde se hará el inventario y se lo buscará al final de juego.

–Tu remera está en aquel rincón, sobre tu sandalia izquierda –digo y señalo.

–Tus medias están enredadas en el cubrecama –decís.

–Y tu corpiño también.

Cuando te encontré disfrutabas del hastío de los hombres, ¿qué ha cambiado que ahora puedo entrar en tu vida, en tu casa, y jugar este juego?.

–Tu camisa en el ropero.

–Tu pantalón abajo de la cama.

–Tu vergüenza en el baño.

–Tu virginidad en la memoria.

Seguimos. Ahora es momento de disfrutar. No de buscar respuestas. Después llegará el adiós. Nos vestiremos en silencio. Vos irás al baño. Y Te quejarás de los enredos en el pelo. Yo me pondré el zapato izquierdo, el de la puerta del baño, y después el derecho que está dado vuelta, junto a la cama, con los cordones atados.

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