martes, 4 de octubre de 2011

Lógica:

La inquisición sostenía que a toda persona sospechada de estar poseída por el Diablo se la debía atar de pies y manos y arrojar a un lago o estanque cercano. Si la persona en cuestión salía del agua se demostraba de forma irrefutable su complicidad demoníaca y se la condenaba a morir en la hoguera. Si la persona en cuestión no lograba salir del agua, su alma inocente subía a los cielos donde era recibida con beneplácito por Dios. Alguien o todos en algún momento debieron entender que el resultado final era el mismo: la muerte. Por lógica, nadie se animó a decirlo.

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