domingo, 2 de octubre de 2011

Hoy en el diario La Capital de Mar del Plata. La columna que sale en el suplemento de cultura, entre otras definiciones 

Ludópata:

Mientras almorzábamos, un gato trajo en la boca una paloma que cazó en le patio. Se puso a mordisquearla frente a nosotros. Las mujeres gritaron y el gato ni se inmutó. No se comía la paloma. La mostraba, como una ofrenda. Tomé nota: el 5 es el gato, el 29 la paloma, el 18 la sangre, y el 47 el muerto. Terminé de almorzar y crucé a la quiniela. Jugué los cuatro números para reducir el margen de error. Le pregunté al agenciero si el cazador era algún número. Lo buscó y encontró que era un número de tres cifras. No lo jugué, tampoco soy un adicto al juego. En el trabajo me puse los auriculares y con disimulo escuché el sorteo. Casi puteo cuando escuché el primer premio de la Nacional. Y no me pude contener cuando en Provincia salió el mismo número. El 35, el pájaro. Me insulté a mí mismo. A mi estupidez. ¿Cómo no lo jugué? Cualquier idiota se hubiese dado cuenta. Uno no acierta porque no quiere.

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