martes, 24 de abril de 2012


Viudas


Se dice que hay cierto tipo de viudas (no todas las mujeres) que con el tiempo empiezan a odiar minuciosamente a sus maridos muertos. Y lo mismo con todos los recuerdos que les genera el difunto. Dicen que hasta las caricias, antes añoradas, de existir ahora se parecerían al tacto de una lija pasada por la piel tras una severa quemadura solar. Hablé con una viuda al respecto. Se quejó por la exageración: ¿por qué esperar hasta la muerte para sentir ese odio?, me preguntó. No supe que responder.

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