martes, 12 de noviembre de 2013


Disección de un gran libro:


Hasta las seis hay tiempo
de Carolina Bugnone

En forma parcial esto dije o pensé del libro de Carolina Bugnone para su presentación en la 9 feria del libro de Mar del Plata:


1) El libro objeto. Se pueden ver. Este libro pequeño es simpático (no como la amiga que nos quieren encajar en una cita a ciegas) es apreciable, entrador, entrañable, hay una larga lista de sinónimos y ninguno que encastre mejor. Se adapta, como esos primeros celulares que competían a ser pequeños. Este libro objeto se adapta a las necesidades. Se puede sacar de la manga en una mesa de póker sin que nadie lo advierta. Se puede leer mientras auscultan los pulmones en el punto ciego del paciente en el consultorio.
El libro objetivo tiene ganada la partida con la primera mirada.

2) El libro contenido global es otra cosa. Tiene una lucha más intrincada con el lector. No se puede leer irrespetuosa ni intempestivamente este libro contenido. Sus historias son ricas, y necesitan concentración. El libro contenido global tiene una característica que gusta particularmente: la escritora supo mimetizarse con sus cuentos, y eligió el ámbito del anonimato. Y esa es la gran virtud de este libro contenido global.

Las fuentes para los escritores son variadas. Siguiendo con la arbitrariedad, podría decir (copiando no me acuerdo a quién) que son de tres tipos: La principal son los otros, la gente. La segunda son los documentos, los libros, y la tercera es el mundo que nos rodea: los colores, los sonidos, las temperaturas, los animales. En este libro se recrean muy bien los climas, se siente a Entre Ríos como si el lector se hubiese criado a la vera del río Uruguay.

3) Y por último el contenido individual: Los cuentos se pueden disecar en tres partes:

Entreríanos: El cosito. La alcantarilla. La última.

Encimismados: La zapatilla. El triste. La mosca.

Citadinos: El dedo en la llaga. Nico y valen.

Del primer cuento “Humo” impacta la precisión de su brevedad. Y de tan preciso no se puede resumir hasta no escuchar la frase del amigo Bunbury “nunca pensaste que los sueños demandarían tanto de los dos” donde queda demostrado que Bunbury leyó el cuento sin saberlo.
"El cosito" es masticar una manzana deliciosa y en un momento comer lo agrio, y después, por más que venga lo dulce, uno espera la trampa y ya no le tiene confianza a la manzana, claro que tratándose de entrerianismos debería hablar más de mandarinas o naranjas.
"Hasta las seis hay tiempo" es una vuelta de tuerca a la infancia, hay una sirvienta, hay una quietud, una necesidad de postergar la felicidad que se diferencia por la presencia de lo fantástico en este cuento en contra de la cruda realidad de "La alcantarilla".

"La última” tiene la escena de una nena a la que en el colegio le levantan la pollera y le miran la bombacha. En “Biografía del hambre” de Amelie Nothomb a la protagonista-niña directamente la desnudan y ella reacciona con pasividad. Es una escena fuerte y perturbadora. Por la violencia de los atacantes y la quietud de la víctima. En el cuento de Carolina Bugnone la víctima reacciona. Y esa reacción atraviesa todo el cuento, y quizás también todos los cuentos.

Y, el mejor cuento, es el último. Nico y Valen, del que no conviene adelantar nada para poder disfrutarlo en su totalidad

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