miércoles, 27 de noviembre de 2013

Sobre Poleas, libro de cuentos de Giselle Aronson



La virtud de un relato corto, la exactitud; el riesgo, la abundancia. En pocas palabras se juega el todo. El cuento puede engordarse de adjetivos y sonidos, la novela aún más, puede ser la obesa que lucha con la balanza de sus palabras, pero el relato corto está para otra cosa. Giselle Aronson, consciente del riesgo que asume, dividió sus cuentos cortos en partes:

La primera (extensidades) tiene uno de los cuentos más largos de este libro y más precisos. "Persecuciones" abre el libro y fue una sabia decisión, es el cuento una sabia muestra del horror en lo cotidiano. Una mujer perseguida no dejará nunca de sentir (y hacernos sentir) que la catástrofe es inminente. A este cuento le sigue "Manual" el cuál me hizo enojar, porque un hombre sufre un mal que le hace crecer las manos y consulta médicos que no le saben dar una solución: no tengo duda que nunca consultó a un buen médico clínico, yo mismo, sin llegar a serlo, tengo dos o tres diagnósticos diferenciales que me gustaría discutir con la autora. "Cena a la vista" vuelve a convertir un mundo pequeño en todo un universo. Y en "Sin red" encontramos un hilo conductor de todo el libro: la informática, la modernidad, las nuevas tecnologías. Siempre es interesante ver cómo los nuevos escritores (porque uno tiene que copiar, que buscar un referente, algo para no sentirse tan solo leyendo a los que escribían hace 20 años que ni wi fi tenían) y Aronson se mete con la tecnología: en "sin red" (y ya nos metemos en diferentes secciones del libro) nos plantea un apocalipsis para el adicto a la cibernética, en "Inteligencia artificial" en "Puede fallar" en "En bandeja" y, por supuesto, en "Smartphone" el hermoso cuento que cierra este ciclo. Volviendo a la primera parte "Zoom", es el relato de las fotos que anticipan el futuro mezclan la vieja versión de "La profecía" cuando el fotógrafo sacaba foto donde se veía como morirían las próximas victimas del diablo con un juego temporal preciso.

La segunda parte se llama (Potencia) y se podría llamar Knock out, contundencia, escopetazo entre los ojos, etc. Son cuentos breves, muy breves, algunas de dos líneas, otros de 50 caracteres, que cuentan con eso: una potencia envidiable, hay algunos que juegan con cambios de palabras, otros con un narrador abusado (por el padre y por el dinosaurio Barney) y entre golpes bajos justo por encima del cinturón y certeras bombas de humo asesinas hay un cuento que se llama "El hallazgo" que tiene una particularidad que lo hace único: no se puede leer en voz alta. Pierde su gracia su libertada. Sólo puede ser rumiado en la mente, sólo su imagen y su sonido pueden ser procesados por el cerebro: leerlo es como mirar los códigos que caen en las pantallas que le mostraban a Neo cómo era la Matrix cuando el traidor Panzer le decía que sabía que estaba equivocado de haber tomado la pastilla que lo llevó a la matriz. "El hallazgo" es el conejo blanco que hay que seguir para entender (disfrutar) la literatura de Aronson. Para entender que después se puede dar el lujo de coquetear con el martín fierro, con la infancia de borges, con fontanarrosa en su bar, con la odisea, y con las cosas cotidianas como la ex que se venga del hombre que la dejo y que casualmente se cruza en el bar de las venganzas latentes.

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