miércoles, 30 de noviembre de 2011

Oportunidad:



El hombre que acaba de salir se olvidó de cerrar la cuenta. Ni siquiera se acordó que tiene que sacar la tarjeta de débito. ¿En qué estaría pensando? ¿En qué nos convertimos cuando actuamos como autómatas ante las máquinas que están hechas para que así sea? Veo las luces de la pantalla del cajero automático. Trato de no leer. Me doy vuelta y espero que el hombre vuelva, pero no lo hace. Y para colmo estoy solo. O, como máximo, acompañado por las cámaras de filmación. Pero eso no importa, porque la mayoría de las veces no andan. Y en el peor de los casos, si las cámaras andan, no sirven como prueba. Eso lo aprendí en uno de los tantos programas que dan por la televisión. Además no pondré mi tarjeta después y no habrá registros de mi presencia aquí hoy. Miro el saldo disponible. Sacar el monto máximo me llevará unos segundos. Dicen que la oportunidad al ladrón. Dicen que estos momentos definen a la persona. Dicen que haga lo que haga, saque el dinero o no, mi vida, para bien o para mal, empezará hoy de nuevo. Esta sensación me gustaría que perdurara, pero tengo que apurarme, alguien puede entrar en cualquier momento.

1 comentario:

  1. Ja! oportunidades, cambios de rumbo, fantasías y hasta donde uno puede. escritura limpia, ágil y que dice. muy lindo.

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