jueves, 9 de febrero de 2012

Separación.


No sé si hubo algún indicio. Y si lo hubo, no sé cuál fue. Yo me di cuenta una noche. Mientras ella cocinaba, salí al balcón a entrar la ropa colgada en el tender sin que ella me lo hubiese pedido. Toda mi ropa estaba sin broches. Y la suya tenía más de los necesarios. Por suerte no se había volado nada, pero era cuestión de tiempo. No dije nada. Junté toda la ropa y no dije nada. Desde entonces supe que un día volvería a casa y ella ya no estaría. Era cuestión de tiempo.

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