martes, 21 de agosto de 2012


Guinness:

Nueve hermanos suman más de 800 años, y eso es un récord según una noticia que vi no menos de 10 veces durante el día de hoy. La vi en la tele, en diarios digitales, en el facebook, en el messenger, en yahoo noticias. Esto quiere decir que gasto demasiado tiempo en esas cosas. 

Pero no quiero escribir sobre esto. Quiero contar que hace unos días, en la sala de espera, vi a una de mis pacientes más viejas, se llama Paola Martínez, nombre que no encaja con sus 92 años. La saludé. Entré al consultorio. Miré la lista de pacientes, y por supuesto que Paola no estaba. Pensé que quería un sobreturno. Que no podía negárselo. Que por no negárselo me iba a ir más tarde. Que los otros pacientes con turnos programados se iban a quejar... 

Pasaron   los tres primeros turnos y Paola seguía inmutable en su asiento. Llamo a la cuarta paciente, de nombre Nilda Martínez y veo que se para Paola. La freno con las manos. "No, Paola. No la llamé a usted". Me mira, vaya a saber qué piensa y me dice. "Doctor, yo no lo vengo a ver. Le traje a mi hermana menor, para que a partir de hoy sea paciente suya". Nilda es la hermana menor, de 88 años. Las tenía sentadas en el consultorio y pensaba: "Tengo 180 años enfrente". Si hubiese sido más despierto, tendría que haber llamado a los Guinness en ese momento.

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